El cáncer de mama inflamatorio puede avanzar en semanas o meses sin formar un bulto palpable y causar cambios rápidos en la piel de la mama.
Tina Hieken, cirujana oncóloga del Centro Oncológico de Mayo Clinic, explicó que esos cambios deben considerarse una señal de alarma, especialmente en mujeres que no amamantan y no presentan enrojecimiento asociado con la lactancia.
Cambios rápidos que pueden aparecer sin un bulto
Esta enfermedad es poco común y agresiva. Representa entre el 1 % y el 5 % de todos los cánceres de mama diagnosticados en Estados Unidos.
Las células cancerosas bloquean los vasos linfáticos de la piel de la mama y pueden desplazarse por esos conductos y el tejido blando. La obstrucción provoca acumulación de linfa y cambios visibles, aunque no exista una masa que pueda palparse.
Entre las señales están:
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Hinchazón y enrojecimiento de una tercera parte de la mama o más.
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Un tono rosado, rojizo, amoratado o parecido a un moretón en la piel.
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Rebordes o pequeñas depresiones con aspecto de cáscara de naranja.
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Aumento del tamaño de la mama, sensación de pesadez, ardor y dolor al tocarla.
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Un pezón invertido.
La enfermedad puede inflamar los ganglios linfáticos debajo del brazo o cerca de la clavícula. Hieken señaló que sus síntomas pueden desarrollarse en pocos meses, a diferencia de un bulto que permanece durante más tiempo y luego causa cambios secundarios en la piel.
Los cambios pueden confundirse con una infección o inflamación, incluida la mastitis. Hieken también mencionó diagnósticos erróneos de celulitis infecciosa, enfermedad de Paget de la mama y otras afecciones benignas, una confusión que puede retrasar la identificación del cáncer.
La mayoría de las mujeres diagnosticadas tiene tejido mamario denso, lo que puede dificultar la detección en una mamografía de cribado. Además, el cáncer puede aparecer entre una mamografía y la siguiente por su rápida evolución, y una mamografía de detección puede no mostrarlo cuando no hay un bulto palpable.
Cómo se confirma el cáncer de mama inflamatorio
Los criterios mínimos incluyen aparición súbita de enrojecimiento, hinchazón, calor anormal y apariencia de cáscara de naranja, con o sin un bulto palpable. Los síntomas deben haberse presentado durante menos de seis meses y el enrojecimiento debe cubrir al menos una tercera parte de la mama.
La confirmación requiere que las muestras iniciales de una biopsia de la mama afectada indiquen carcinoma invasor. El análisis del tejido puede establecer si existen receptores de estrógeno y progesterona, además de cantidades elevadas del gen o la proteína HER2.
La evaluación puede incluir una mamografía diagnóstica y una ecografía de la mama y de los ganglios linfáticos regionales. Para determinar si la enfermedad se extendió, también pueden realizarse una tomografía por emisión de positrones, una tomografía computarizada y una exploración ósea.
Al momento del diagnóstico, el cáncer de mama inflamatorio suele encontrarse en estadio III o IV. La clasificación depende de si se ha extendido a ganglios linfáticos cercanos o a otros tejidos.
Tratamientos que pueden combinarse contra la enfermedad
El tratamiento generalmente comienza con terapia sistémica, que puede incluir quimioterapia, terapia dirigida o inmunoterapia, según las características del cáncer.
Después de esa terapia, el manejo puede continuar con cirugía para extirpar la mama y los ganglios linfáticos cercanos. Habitualmente, el procedimiento se sigue de radioterapia en el tórax, la axila y el hombro.
La radioterapia busca ayudar a controlar una enfermedad con posibilidades de extenderse a otras partes del cuerpo o reaparecer en la mama y los tejidos circundantes. El tratamiento también puede combinar quimioterapia, cirugía, radiación y otras terapias.