Las estafas con inteligencia artificial ya afectan a ciudadanos comunes en La Romana y todo el país. La ley sigue...
Imagínese que su teléfono suena. Es la voz de su hijo, su mamá o su jefe. Le pide dinero urgente, que está en un apuro. Usted lo hace… porque confía. Después descubre que esa persona nunca llamó, que la voz fue fabricada por una computadora… y que su dinero desapareció.
Esto no es un cuento. Es lo que le está pasando a gente común en La Romana y en todo el país.
¿Cómo operan los estafadores?
Los métodos varían, pero todos aprovechan la confianza:
- Mensajes falsos donde alguien se hace pasar por un fiscal o autoridad judicial.
- Chantajes con supuestos videos íntimos.
- Fotos reales de personas conocidas usadas para pedir dinero por WhatsApp.
La inteligencia artificial los hace cada vez más difíciles de detectar. Hoy es posible clonar una voz con una grabación de pocos segundos. La imagen, el tono, el acento: todo puede ser reproducido.
Cuando el Estado también es víctima
En octubre de 2025, la Policía Nacional denunció que delincuentes clonaron la voz e imagen de su propio vocero para estafar ciudadanos.
Si hasta las instituciones del Estado son blanco de esta tecnología… cualquiera puede serlo.
Este caso no es una anécdota. Es la prueba de que ninguna identidad está fuera del alcance de estas herramientas.
Los números que el país debe conocer
El Ministerio Público registró más de 10,000 denuncias por crímenes de alta tecnología en 2024. Las condenas siguen siendo muy pocas. La brecha entre ambas cifras no es un problema operativo: es un problema estructural.
Según encuestas de TransUnion, el 12% de los dominicanos encuestados reportó haber sido víctima directa de fraude digital en 2024, posicionando al país entre los más afectados de la región.
El 30% de los intentos de fraude se realizaron mediante vishing: llamadas telefónicas donde los delincuentes suplantan bancos, fiscales o familiares.
Una ley de casi veinte años frente a delitos de hoy
La Ley 53-07 sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología fue promulgada en abril de 2007. Tiene casi veinte años. Fue redactada cuando la clonación de voz no existía como herramienta criminal y los deepfakes eran ciencia ficción.
Hoy es el único instrumento penal disponible para perseguir delitos que operan con tecnología que ella no nombra, no define y no anticipó. La clonación de voz se procesa como falsedad documental. La suplantación por inteligencia artificial se persigue por analogía.
Investigar con herramientas modernas conductas que la ley no define con precisión produce exactamente lo que muestran los números: miles de denuncias, condenas contadas.
Lo que otros países ya hicieron
La región no esperó:
- Colombia aprobó la Ley 2502 de 2025, que incorpora agravantes específicos por suplantación mediante inteligencia artificial.
- Perú promulgó la Ley 32314 de 2025 con el mismo enfoque.
- México aprobó reformas equivalentes en abril de 2026.
En República Dominicana, los proyectos de reforma a la Ley 53-07 y de regulación de inteligencia artificial permanecen en trámite en el Senado desde 2025.
La pregunta que queda sin respuesta
El fraude digital no espera calendarios legislativos. Cada semana sin actualización legal es una semana en que los delincuentes operan con ventaja jurídica garantizada por el propio Estado.
Quienes tienen la facultad de cambiar eso lo saben. La pregunta es cuánto daño más tiene que acumularse antes de que actúen.