República Dominicana firmó con Estados Unidos un acuerdo para recibir deportados y permitir operaciones de apoyo en su territorio. El...
Cuando un gobierno toma decisiones importantes sin explicarlas bien, la desconfianza crece.
Hace unos días se supo que República Dominicana firmó un acuerdo con Estados Unidos. El país aceptaría recibir temporalmente deportados de otras nacionalidades y permitir operaciones de apoyo estadounidense en territorio dominicano.
El gobierno asegura que no se cede soberanía, que todo ocurre bajo autorización dominicana y que Estados Unidos asume los costos. En lo legal, la explicación puede sostenerse.
Pero el problema no es solo jurídico. Es político e institucional. Cuando decisiones sensibles se manejan con poca claridad pública, lo que se debilita es la confianza.
Un patrón que el país ya conoce
Y aquí aparece una preocupación que el país ya conoce: anunciar primero, medir la reacción después y, cuando el rechazo crece, retroceder. Pasó con la reforma fiscal. Pasó con otros proyectos frenados tras la presión pública.
La oposición lo llama improvisación. El gobierno dice que escucha al pueblo. La diferencia importa. Un país no se gobierna probando a ver qué cae.
El Congreso pide explicaciones
Esta vez incluso desde el Congreso han pedido explicaciones. Varios legisladores admiten que aún no conocen el contenido completo del acuerdo. Esa es la verdadera dimensión del problema.
Gobernar no es medir reacciones después de decidir. Es entender las consecuencias antes de firmar.