La prevención nunca recibe tanta atención como los desastres que busca evitar. La tragedia ocurrida en Venezuela permitió reconocer el...
La prevención nunca recibe tanta atención como los desastres que busca evitar.
La tragedia ocurrida en Venezuela permitió reconocer el valor de quienes participaron en las labores de rescate y asistencia. Pero también dejó una pregunta que no debería pasar desapercibida en la República Dominicana: ¿se está haciendo lo suficiente para reducir el impacto de una emergencia antes de que ocurra?
El país conoce los riesgos que enfrenta. Está expuesto cada año a huracanes y comparte una isla atravesada por fallas sísmicas capaces de generar terremotos destructivos. Sin embargo, el presupuesto destinado de forma directa a la prevención y mitigación representa menos del 0.1 % del PIB, según un cálculo realizado a partir de las asignaciones oficiales publicadas por la Dirección General de Presupuesto.
La prevención comienza mucho antes de que sea necesaria una respuesta de emergencia. Significa:
- Fortalecer la infraestructura crítica.
- Mejorar los sistemas de alerta.
- Preparar hospitales.
- Equipar a los organismos de respuesta.
- Educar a la población.
- Reducir las vulnerabilidades que pueden convertir un fenómeno natural en una tragedia.
Cada desastre deja una lección. La prevención cuesta, pero el costo de no prevenir siempre es mayor. La República Dominicana no puede cambiar su geografía ni evitar los fenómenos naturales. Lo que sí puede decidir es cuánto valor concede a prepararse antes de que llegue el momento en que esa preparación haga la diferencia entre contener una emergencia o lamentar sus consecuencias.